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CONSULTORÍA
Y DESARROLLO DE PROYECTOS DE INSTRUMENTACIÓN DE LADERAS INTRODUCCIÓN
El problema de los deslizamientos de laderas en México es un fenómeno
que desde hace varios años ha cobrado un número considerable de vidas
humanas y ha generado daños materiales cuantiosos. Afectan directa o
indirectamente a centros de población, obras de infraestructura y líneas
vitales de comunicación. La falla de un corte o de una ladera en un
tramo carretero, por ejemplo, puede ocasionar no sólo pérdida de vidas
humanas, si no también daños indirectos que afectan a las finazas
públicas y privadas, por lo que su atención recae en autoridades,
personas y empresas cuyas pertenencias o propiedades se encuentren cerca
o sobre una ladera que eventualmente puede fallar.
Los deslizamientos pueden ser desencadenados tanto por cambios en el
ambiente natural, como por actividades humanas. Las causas naturales que
disparan o activan los deslizamientos son las lluvias intensas y
prolongadas, los sismos fuertes y la actividad volcánica, o bien la
combinación de ellas; para que ello ocurra, deben conjuntarse con
características geológicas y geomorfológicas proclives, así como
propiedades mecánicas de los materiales propensas a la falla.
Los deslizamientos pueden ocurrir como fallas de laderas de cerros,
cañadas, barrancas y riberas de ríos, lagunas o vasos de presas; en
cortes y terraplenes de carreteras, minas a cielo abierto y bancos de
materiales; también suceden deslizamientos o fallas de talud en
terraplenes para presas, bordos y otras obras, así como en excavaciones
para la construcción. Los deslizamientos ocurren cuando se rompe o se
pierde el equilibrio de una porción de los materiales
que componen una
ladera y se deslizan ladera abajo por acción de la gravedad. Aunque los
deslizamientos usualmente suceden en taludes escarpados,
tampoco es raro
que se presenten en laderas de poca pendiente.
¿EL POR QUÉ DE LA INSTRUMENTACIÓN DE LADERAS?
Fenómenos geotécnicos como los deslizamientos de laderas con frecuencia
tienen antecedentes o exhiben manifestaciones que permiten señalar la
posibilidad de su ocurrencia futura. La identificación de los factores
internos que hacen propicio el deslizamiento de una ladera y de los
factores externos que los disparan, son aspectos que se pueden medir y
monitorear para conocer mejor el comportamiento de una ladera y
eventualmente tomar decisiones para su estabilización o evacuación de la
población ante un posible deslizamiento.
El monitoreo de laderas puede detectar manifestaciones tempranas de
inestabilidad, con lo que es posible reducir los desastres asociados a
la inestabilidad de esas laderas, una de las funciones esenciales de la
Protección Civil. La mitigación de los efectos de los deslizamientos se
logra en gran medida si se miden las variables que causan las
inestabilidades, tales como la precipitación y la presión en el agua del
subsuelo; o bien, las manifestaciones francas de la inestabilidad, tales
como los agrietamientos, desplazamientos y otros efectos.
Para reducir el riesgo y el impacto negativo de los deslizamientos
activos, la tecnología actual nos proporciona sistemas de monitoreo en
tiempo real; con ellos pueden detectarse indicaciones tempranas de un
movimiento que por el tipo de materiales y dependiendo del factor
detonante pueden convertirse en deslizamientos rápidos, que serían los
que podrían causar los desastres mayores. El monitoreo minuto a minuto,
o en tiempo real, permite generar una señal inmediata acerca de la
actividad de un deslizamiento, potencialmente con ello salvando vidas y
pertenencias. Este es un campo importante en el que deben estar
preparados instituciones y gobiernos con el fin de detectar, de manera
oportuna, una ladera potencialmente inestable y mitigar el impacto de su
falla.
TÉCNICAS DE INSTRUMENTACIÓN Y MONITOREO
Dada la problemática descrita anteriormente, resulta necesario e
indispensable reconocer los deslizamientos potenciales en una etapa
temprana a través de investigaciones e inspecciones periódicas o
mediante técnicas de instrumentación y monitoreo permanentes. La
instrumentación y el monitoreo de laderas están considerados como
actividades primordiales que permiten conocer los mecanismos que
propician la inestabilidad de laderas. En la medida que se comprenda
mejor el fenómeno, se tendrán más elementos para prevenir o anticipar
futuros deslizamientos y con esta información autoridades, instituciones
y la sociedad civil podrán tomar decisiones para la mitigación de los
daños que pueden ocasionar los deslizamientos.
Las técnicas de instrumentación y monitoreo de laderas deberán estar
enfocadas a medir:
Las causas que originan los deslizamientos
• La cantidad de lluvia
• Las aceleraciones del terreno (producidas por sismos, erupciones,
vibración de maquinaria o cualquier otra fuente de excitación externa)
• La presión de poro (presión del agua contenida dentro de la masa del
suelo)
• La temperatura y los cambios de humedad
Y los efectos
• Las deformaciones en la superficie del terreno
• El desarrollo o evolución de agrietamientos en las partes altas de las
laderas
• Los desplazamientos a profundidad para determinar la posición de la
potencial superficie de falla.
• Las expansiones o depresiones en diferentes zonas de las laderas
• Los agrietamientos y la rotura de pavimentos, muros o bardas de las
construcciones ubicadas en o cerca de una ladera. |
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